El prototipo racial actual de nuestro caballo de P.R.E., descrito en el Anexo
del Reglamento del Registro Matrícula de Caballos y Yeguas de Pura Raza,
define al caballo, marca su área geográfica, estudia sus características
generales y regionales, señala sus aptitudes, etc., con gran precisión,
claridad y acierto, por lo que vamos a seguir, en lo posible, su orden expositivo;
pero, con el mayor respeto, vamos a comentar ciertos aspectos basados en los
trabajos aportados por otros autores de reconocido prestigio.
Dice el reglamento: «Defínase como Caballo de Pura Raza Española
aquel cuyos padres figuren inscritos en el Registro Matrícula oficial»,
siempre que sus caracteres étnicos, morfológicos y fisiológicos
respondan al siguiente prototipo racial:
Definición: El Caballo Español, inscrito en el Registro Matrícula
de Caballos y Yeguas de Pura Raza Española y conocido con las siglas
P.R.E., tiene su origen en el caballo salvaje de Mongolia, es eumétrico,
mesomorfo, de perfil subconvexo, con aires brillantes y enérgicos, de
apreciables elevaciones y extensiones, de tipo constitucional equilibrado, con
temperamento enérgico, carácter noble y dócil, de justas
reacciones y respuestas, esencialmente rústico, sobrio y resistente,
que acepta cualquier tipo de doma, reunido constitucionalmente, muy apto para
los aires elevados y de alta escuela, y principalmente de capas torda, castaña
y negra.
a. Caracteres generales
Eumétrico. Término que utilizó Barón
para definir en las distintas especies un volumen medio, resultado de la combinación
óptima de la superficie y de la masa, y que en el caballo actual está
entre 450 y 550 kilogramos.
Mesomorfo. Es decir, de proporciones medias, donde algunos
parámetros de longitud y anchura aparecen relativamente iguales (como
ocurre en la grupa), y donde la alzada corresponde casi siempre a la longitud
corporal.
Tipo constitucional. Ortosténico o equilibrado; en
perfecto equilibrio nervioso y hormonal, de formas proporcionadas y diferenciación
sexual muy marcada.
Temperamento enérgico.
Carácter noble y dócil.
De justas reacciones y respuestas. A un caballo P.R.E. con
clase que sólo ha recibido «doma de cuadra», si se le da
una manotada en la grupa, se reúne, se pone nervioso, pero jamás
da una coz. A un caballo ya montado, con cierto sometimiento, si se le pega
con las espuelas «a capuyón» (bruscamente, detrás
de los codos), jamás responde con una defensa o un mal modo, y sí,
por el contrario, se hace una bola bajo las piernas del jinete; se reúne,
se inquieta, como preguntándote qué es lo que deseas, y permanece
al tanto de cualquier ayuda o movimiento. En las pruebas de manejabilidad (Maratón),
en la modalidad de enganche, es el que reacciona con más rapidez, y el
que se relaja y somete con más facilidad a la mano del cochero.
Esencialmente rústico, sobrio y resistente. Aguanta
sin problemas las duras noches lluviosas de invierno en las marismas, con el
agua a los estribos, a la intemperie, amarrado a la puerta de una choza marismeña,
y dispuesto, de día, a correr vacas y separar becerros. En la modalidad
de enganche de maratón, está a la cabeza en las pruebas de fondo.
Acepta cualquier tipo de doma. Con una capacidad de aprendizaje
poco frecuente en otras razas, se deja domar en la mitad de tiempo que otros
caballos, debido a su buen carácter, amor al trabajo, y facilidad para
ejecutar cualquier movimiento sin descomponerse.
Reunido constitucionalmente. En la mayoría de los individuos de alta
puntuación. Esa característica anatómico-morfológica
lo con |